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Lo vivido en el Congreso en el Tarraco Arena fue simplemente extraordinario. Miles de personas se reunieron con un mismo propósito: adorar, buscar la presencia de Dios y vivir un tiempo que marcó sus vidas para siempre.

Desde muy temprano, incluso bajo la lluvia, cientos de personas ya esperaban afuera del recinto desde las 6 de la mañana con expectativa y emoción por lo que estaba por suceder. Ni el clima pudo detener el hambre de Dios y la pasión de una generación dispuesta a vivir algo sobrenatural.

Cada momento estuvo lleno de adoración, unidad, fe y una atmósfera poderosa donde familias, jóvenes y niños fueron impactados. El Tarraco Arena se llenó de voces adorando, corazones rendidos y vidas transformadas.

Fue más que un evento… fue un encuentro que quedará grabado en la memoria de todos los que estuvieron allí.

Gracias a cada persona que fue parte de este tiempo histórico. Lo que Dios hizo en Tarragona apenas comienza.